sábado, 28 de febrero de 2009

Tiempo


Hoy viajé en el tiempo. Volví a tener recuerdos de cosas que han pasado. Tantas cosas que viví y que hoy ya no están, tan solo la evolución de cada una de ellas sobre mi y mi vida. Siento que vuelvo a nacer en un momento donde sentía morir, donde pensé no había más emoción por una ilusión.


Algo recuerdo que mi corazón se alegra de ver, un “algo” que me hace sentir muy bien.
No creía en regresar, pero hoy que he vuelto me doy cuenta de muchas cosas que fueron importantes en mi vida, muchas cosas que no lo fueron y simplemente momentos inolvidables de cuando las cosas eran verdaderamente diferentes.


Han pasado ya muchos años, tantos que mi vida simplemente no es igual a como la imaginé cuando tenía tan solo 12 años.


Nunca pensé que alguien tan importante para mi partiría en un viaje muy largo, tan largo que no regresará. Pensé que los amigos que pensé eran mi sangre estarían conmigo, pero hoy es diferente; tan solo unos pocos comparten su felicidad conmigo. Hace tantos años que creí en la magia, en los sueños y las ilusiones; en las aventuras, en el futuro, en el amor, en la esperanza y en la necesidad de lograr todo lo que me propusiera. Hoy me veo que sí se puede; y aunque me ha costado trabajo poder realizarme como persona, poco a poco busco la manera de realizar mis metas, mis sueños, mis ilusiones; todas aquellas con las que al dormir me llenan de emoción el corazón y la vida. A un paso del pasado y a un centímetro del futuro me siento visiblemente indefenso ante las situaciones del día a día. Quiero poder ver que pasará en el mañana, pero tengo miedo de olvidar el ayer y al mismo tiempo no disfrutar el hoy.


Estoy a un paso de empezar a correr en el camino de los triunfos grandes, aunque ya he logrado el primero: VIVIR. Tengo inquietud por saber si tú estarás allí conmigo cuando realice mi primera hazaña, cuando logre mi primera meta, cuando mi primer sueño se haga realidad. Quiero compartir con todos los que me rodean siempre, y aunque unos cuantos ya no están conmigo, a ellos les dedico mi ser, porque mi vida se la entrego a la persona que me vio nacer, a las personas que me hacen ser lo que soy hoy, pero sobre todo a aquella persona que me dio la oportunidad de nacer, crecer, correr, de ver, de reir, de soñar, de enamorarme, de sentir, de vivir y de tener todo aquello que poseo desde que el amor es amor.


Me siento nostálgico ante la magnificencia que significa el tiempo; esa parte de la vida que jamás nos deja y que hace que seamos más sabios y más prudentes, aunque un día nos obligue a dejar de correr, para entonces dejar correr a todos aquellos que vienen detrás de nosotros. Y a pesar de que todos queremos seguir en la carrera, es mejor darnos cuenta de que seríamos egoístas al no permitir que todos disfrutemos de la maravilla que significa vivir.


Espero seguir contigo siempre y que pasé lo que pase no nos dejemos vencer ni olvidar, porque olvidar es como no haber vivido y haber perdido la esencia de la vida. Mientras tú y yo caminamos en esta vuelta, nos vamos fortaleciendo, nos vamos enamorando, nos vamos dejando ser, para que al llegar a la meta final demos la vuelta atrás y veamos lo que hicimos en ese tiempo juntos dándonos alegría y no tristeza de notar que desgraciadamente no pudimos con la tarea más importante que la vida nos impuso desde nuestro nacimiento. ¿Cuál? Esa es la pregunta. Mientras estamos en la carrera debemos buscar dentro de nosotros la respuesta y no olvidarla nunca, ya que nos ayudará a sumar puntos para el momento en que dejemos de volar, para el momento en que la luz esté al final y el universo haga su trabajo. ¿Tienes miedo? No deberías tenerlo, todos podemos cumplir la tarea, es tan solo cuestión de que todos trabajemos juntos para lograr vivir en paz y con amor, porque esa es la meta, la idea principal de la base de la vida. Al mismo tiempo mientras caminemos no olvidemos aumentar puntos al soñar, porque soñar le da fuerza al alma y rejuvenece la esperanza que día a día nos acompaña para tener alegría y emoción de ver salir el sol otra vez.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Esperanza...


¿Por qué mentiste? ¿Para qué dijiste tantas cosas bellas que hoy no son realidad? Creía volver a empezar, pensé que tenía apoyo, ternura y sinceridad. No entiendo el mundo, no entiendo la vida ni la veracidad de la realidad. Quisiera darte gusto y decirte que por ti vivía, quisiera darte gusto y decirte que eras mi vida, mi todo. Pensé en consentir al sentimiento, al sentimiento que me invade, a ese sentimiento que me está obligando a cerrar los ojos ante la luz de la esperanza. Pero no puedo, no quise y no querré. Hoy ya no vivo ni por ti ni por nadie, hoy vivo por mí, porque la luz la creo con mí ser, la esperanza se deja crecer desde el centro de mi corazón y no hay nada que nadie pueda hacer. Creía en algo, en alguien. Hoy tengo la respuesta, creo en mí y en una magnitud que emerge de la vida día con día. Pequeñas compañías están conmigo, sinceras y veraces; que llenas de magia me brindan fe y realidad. Solo deja que crea tu corazón, tu mente, tu ser. ¿De que se trata? No se en realidad, no pienso en ello y no pensaré, tan solo siento su magia en mi vida, en mis ojos y en mi rededor. No tienes idea de que hablo, lo sé. ¿Por qué? Porque tu mente y tu corazón no saben que se siente tener roto el corazón y tratar de curarlo siempre pensando que todo va a estar bien y que pase lo que pase siempre me tendré a mi mismo, sin importar que los mares se salgan, sin importar que el cielo caiga, sin importar que venga un viento feroz, siempre estaré para mi en todo momento y mis acompañantes también están presentes, porque se alimentan de la fe de mi corazón, de la emoción de cualquier momento sin importar que tan pequeño sea; se alimentan de la luz que brilla en mi, esa luz que se llama esperanza…