
¿Por qué mentiste? ¿Para qué dijiste tantas cosas bellas que hoy no son realidad? Creía volver a empezar, pensé que tenía apoyo, ternura y sinceridad. No entiendo el mundo, no entiendo la vida ni la veracidad de la realidad. Quisiera darte gusto y decirte que por ti vivía, quisiera darte gusto y decirte que eras mi vida, mi todo. Pensé en consentir al sentimiento, al sentimiento que me invade, a ese sentimiento que me está obligando a cerrar los ojos ante la luz de la esperanza. Pero no puedo, no quise y no querré. Hoy ya no vivo ni por ti ni por nadie, hoy vivo por mí, porque la luz la creo con mí ser, la esperanza se deja crecer desde el centro de mi corazón y no hay nada que nadie pueda hacer. Creía en algo, en alguien. Hoy tengo la respuesta, creo en mí y en una magnitud que emerge de la vida día con día. Pequeñas compañías están conmigo, sinceras y veraces; que llenas de magia me brindan fe y realidad. Solo deja que crea tu corazón, tu mente, tu ser. ¿De que se trata? No se en realidad, no pienso en ello y no pensaré, tan solo siento su magia en mi vida, en mis ojos y en mi rededor. No tienes idea de que hablo, lo sé. ¿Por qué? Porque tu mente y tu corazón no saben que se siente tener roto el corazón y tratar de curarlo siempre pensando que todo va a estar bien y que pase lo que pase siempre me tendré a mi mismo, sin importar que los mares se salgan, sin importar que el cielo caiga, sin importar que venga un viento feroz, siempre estaré para mi en todo momento y mis acompañantes también están presentes, porque se alimentan de la fe de mi corazón, de la emoción de cualquier momento sin importar que tan pequeño sea; se alimentan de la luz que brilla en mi, esa luz que se llama esperanza…
No hay comentarios:
Publicar un comentario